Ordenan a militares venezolanos no viajar de noche y negar el uniforme ante auge delictivo

Soldados venezolanos se preparan para un ejercicio militar en el Puerto de La Guaira, el 8 de enero de 2017.

CARACAS – Enlutados por el hampa al igual que el resto de la población, soldados venezolanos están recibiendo órdenes de no viajar de noche, evitar hablar por el celular dentro de sus vehículos y ocultar que son militares a la hora de un asalto, revela un documento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

El “radiograma”, cuya autenticidad fue comprobada por dos generales en condición de retiro, refleja la preocupación del alto mando sobre el riesgo que corren en la calle los funcionarios del orden público en Venezuela, país considerado como uno de los más violentos del planeta.

Y a diferencia de lo que suele ocurrir en otros países, la condición de uniformados atrae a los malhechores en vez de espantarlos, dijo el General Retirado Antonio Rivero, uno de los oficiales que confirmó la legitimidad del documento.

“Esta es una situación totalmente contradictoria”, resaltó Rivero. El documento “denota la admisión de que ni siquiera los agentes de seguridad, que deben estar armados y que están investidos de autoridad, están seguros en Venezuela”.

Más de 282 funcionarios de seguridad —incluyendo policías, soldados y escoltas— han perdido la vida en manos del hampa en lo que va del año, según datos de la Fundación para el Debido Proceso (Fundepro), ONG que entre otras cosas investiga el auge criminal en Venezuela.

La orden emitida a inicios de noviembre por Remigio Ceballos, almirante en jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO) de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), ordena al personal militar que se abstenga a viajar por carreteras de noche.

Asimismo, el personal tiene prohibido frecuentar “lugares de dudosa reputación” o que representen riesgo para la seguridad personal.

Los militares también deben evitar “exponerse en horas nocturnas, usando cajeros electrónicos ubicados fuera de centros comerciales”, “realizar paradas innecesarias” al desplazarse de noche por las ciudades y de “usar el teléfono celular cuando esté manejando, o al momento de pararse en un semáforo en rojo”.

Y en lo que deja entrever el riesgo adicional que corren los militares ante el hampa, el CEO ordenó al personal militar abstenerse de llevar la identificación militar junto a la documentación personal.

“Esta medida tiene como finalidad evitar que se descubra su condición de militar en caso de ser sorprendido por antisociales”, explicó el radiograma.

Donnagee Sandoval, portavoz de Fundepro, dijo que los antisociales están prestando especial atención en los uniformados, quienes en muchos casos se han convertido en un apetecido blanco.

“Lo que están buscando es quitarles las armas, si es que no están ejecutando una venganza”, explicó Sandoval desde Caracas.

Y los asaltos se han convertido en encuentros cada vez más violentos en Venezuela.

Los expertos advierten que el alto índice de impunidad que rige en el país y la violencia que prevalece en las calles venezolanas han estado gestando una cultura delincuencial donde los atracadores disparan primero para robar después.

Unos 28,479 venezolanos perdieron la vida en 2016, según datos del Observatorio Venezolano de Violencia, lo que le otorgó al país una tasa de homicidios de 91.8 por cada 100,000 habitantes, en contraste con la tasa de menos de cinco por cada 100,000 habitantes que registró Estados Unidos.

El periodista investigador especializado en la criminalidad venezolana, Javier Ignacio Mayorca, dijo que las autoridades ya se habían dado cuenta del peligro cada vez mayor que los uniformados estaban corriendo en las calles.

“Lo nuevo aquí, en realidad, es el radiograma”, dijo Mayorca desde Caracas. “Ellos lo que están haciendo es admitiendo la existencia de un problema. Y eso llama la atención porque de la boca para afuera, el gobierno insiste en que la criminalidad ha disminuido y que es un problema ya dominado”.

Estudios realizados en el país ya habían señalado que los policías y los militares corrían el mayor riesgo cuando se encuentran fuera de servicio, y en especial si se trataba de jóvenes.

Es por ello, que los policías habían impartido instrucciones para que sus agentes con menos de cinco años de servicios se les prohibieran estar armados en la calle en sus horas libres e incluso cuando estuviesen realizando alguna labor administrativa.

Pero ese era un concepto mal visto por los militares.

“En la Fuerza Armada no se decidió eso porque ellos determinaron que el arma va con el militar, en cualquier y en todo momento”, dijo Mayorca.

Pero la emisión del radiograma demuestra que por lo menos ya se dieron cuenta que tienen un problema, señaló.

Radiograma emitido a inicios de noviembre en donde ordenan al personal militar abstenenerse de viajar en carretera y usar los cajeros automáticos de noche.

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